De los diversos enfoques de desarrollo humano que se exponen como alternativas, se deduce una exigencia de tener conocimientos que precisen su definición para una adecuada adaptación a la realidad. Se considera que las ideas recogidas son contribuciones importantes sobre desarrollo, que permiten sacar conclusiones valiosas para beneficio de los planificadores y la sociedad.
Al hacer un resumen histórico sobre desarrollo humano se puede constatar que los organismos internacionales vienen planteando algunos aspectos desde finales de los años 70, cuando se puso en duda el efecto derrame*, y se planteó un cambio dirigido a suplir las necesidades básicas de los sectores pobres.
Se deben tomar también en cuenta los planeamientos que se dieron en dos direcciones en la década de los 80: una dirigida hacia las instancias globales, como en la mesa redonda Norte-Sur; y la otra pensada desde la comunidad y el desarrollo local.
Estas propuestas tienen gran significación cuando son presentadas en el primer informe sobre la pobreza por un organismo de las Naciones Unidas en 1990, en el cual ya se pueden recoger algunas definiciones de desarrollo humano. Con mayor precisión aún, en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se expresa que el desarrollo humano, que encierra una variedad de opciones en las esferas económica, política y social de los individuos, constituye un parámetro necesario y adecuado para medir actualmente el nivel desarrollo de los países. En este documento se señala que el desarrollo humano se lo puede construir sobre la base de la identificación de un conjunto de indicadores, los cuales abarcan tres aspectos o ejes fundamentales: una vida larga y saludable, conocimientos y un nivel decente de vida. A los aspectos enunciados se suman otros como la seguridad ciudadana, la democracia, el medio ambiente, la libertad, etc.[1]. Según estos parámetros, el desarrollo va más allá del crecimiento económico para abarcar aspectos como es el desarrollo completo de las capacidades humanas.
El desarrollo humano puede entonces definirse como el proceso de ampliación de las opciones de la gente sobre determinados aspectos básicos como son: esperanza de vida, logros educacionales, ingresos económicos y dignidad humana. El ingreso es uno de los medios principales para aumentar las opciones y el bienestar, pero no es el único, hay que valorar aspectos como: la libertad de movimiento y expresión, ausencia de opresión, violencia y explotación; el derecho a la cohesión social, el derecho a valorar y mantener las tradiciones y la propia cultura, el derecho a disfrutar de un medio ambiente saludable y perdurable, etc.[6]. Exige esto que se invierta en el capital humano cuyo crecimiento asegura el desarrollo de las capacidades y su utilización productiva.
